NI VIVO, NI MUERTO

Aquel agradecimiento no podía ser conmigo, no había manera, aunque si consiguió arrebatarme una sonrisa. Continúe mi camino en dirección a mi viejo departamento, quería saber si alguien ya estaría revisándolo por el robo que había reportado unos días antes. Incluso si ya no me servía de nada, de cualquier forma no tenía nada mejor que hacer. Al llegar pude ver a aquella vecina que siempre estaba asomada a la ventana de su sala, fingiendo fumar un cigarrillo para ver quien llegaba. Jamas había entendido como era posible que esa mujer no durmiera, eran casi las dos de la mañana, estaba muy seguro de eso. Pero sin importar la hora o el clima, ella pasaba mucho tiempo asomada a esa misma ventana. Sabia que aquella noche no me vería llegar, ni esa, ni ninguna otra.
Subí las escaleras sin mucha prisa y al llegar el pasillo me llamó la atención la cinta amarilla en la puerta de mi departamento y la presencia de un oficial de policía. Me acerqué hasta allí y después de hacerle una mueca al oficial que no pudo ver, entré sin mucho interés. Pero casi de inmediato retrocedí sobre mis pasos y caí sentado en el pasillo del edificio. Había un cadáver en mi sala y al parecer yo lo había asesinado ¿Que rayos había sucedido mientras no estaba? El cuerpo estaba cubierto con una manta, pero al levantarme y mirarlo con más detenimiento, reconocí los zapatos de colores de un vecino al que solía llamar Titanio. Nunca supe su nombre real, solo que vivía en el mismo edificio que yo, en el departamento de enfrente, con su madre. Una señora bastante avanzada de edad, que no abría la puerta si él no estaba.
El investigador que estaba adentro revisando mis cosas, le dictaba notas al policía que lo acompañaba.

-El arma homicida, no está en el departamento.El dueño del lugar no está en ningún lado, quizás sea el asesino.
-Tal vez está muerto. -murmuró el policía que tomaba notas-.
-Por el momento, lo veremos como el culpable de esto -dijo con cierta molestia y continuó-. Ya comprobamos que había droga debajo de las tablas del piso, quizás era eso lo que la victima estaba buscando.
-De seguro así es.
-Aquí hay un retrato del sujeto que vive aquí. Coloca su foto en las noticias, digan que es un asesino peligroso, quizás este armado y drogado.

Yo no lo asesine. Jamas supe quien era realmente él, solo era mi vecino de enfrente, el que me invitó muchas veces a su casa, aunque yo siempre me negaba. El que hacia fiestas ruidosas y no me dejaba dormir los domingos. El sujeto raro que siempre sonreía y me detenía el ascensor, pero nada más. ¿Por qué estaba muerto en mi sala?
Una idea cruzó mi mente en ese momento. Salí de mi departamento y crucé la puerta de enfrente. De haber tenido estomago habría devuelto lo último que comí, en esas circunstancias estar en esa situación no era algo tan malo. En la sala del departamento de Titanio, estaba su madre sin vida, había muerto de la misma manera que nosotros dos. Estaba sentada en una vieja mecedora de madera oscura con un disparo en la cabeza, que claramente había sido muy cerca y mientras estaba dormida, pues su rostro no tenia esa tétrica expresión que te queda cuando puedes ver el arma frente a ti, justo antes de dispararse. Lo sabia porque yo me había visto a mi mismo en esa situación. Se me ocurrió entonces una idea y haciendo un esfuerzo abrí la puerta del departamento lentamente, para llamar la atención del policía en la puerta del mio.
Sabia que si conectaban los dos sucesos y veían las fotos en el departamento de Titanio, resolverían el asunto más rápido. Tenia la sospecha de que las personas que mataron a Titanio y a su madre, eran las mismas que habían acabado conmigo, pero ¿Que tenia que ver yo con todo eso? Habían conseguido lo que querían, sabia que no iban a volver y que de seguro el caso quedaría sin resolver como otros cientos de ellos en el mundo. Me quedé sentado en el sofá de mi departamento escuchando lo que aquel investigador tenia que decir. Al parecer habían encontrado drogas debajo del piso de mi sala, de seguro lo que Titanio buscaba. A fin de cuentas él vigilaba ese departamento antes de que yo me mudara. Era de esperarse que si no era un santo, lo aprovechara para su beneficio.
Aún estaban revisando las tablas y buscando indicios, cuando el oficial que vigilaba la puerta entró al departamento con el rostro pálido, para recibir una reprimenda.

-¿Qué diablos te pasa idiota? Vas a destruir la escena del crimen. ¿Qué es lo que quieres?
-lo lamento mucho, jefe, pero hay una anciana asesinada en el departamento de enfrente. Esta sobre una mecedora. Y también hay fotos de la víctima allá.
-¿Eran vecinos? con un demonio -espetó enojado-, esta será una noche muy larga. Llama a mi esposa y dile que no iré a dormir.

El investigador lo miró enojado y le pidió que informara y pidiera refuerzos, mientras se quejaba.

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