NI VIVO, NI MUERTO
Cuando la investigación en mi edificio terminó. Después de que le preguntaran sobre nosotros a cada uno de los miembros del condominio. Después de que ya no quedaban más pistas que seguir. Regresaron a la estación. Decidí seguir al investigador, pues él estaba tras la pista de mi novia en ese momento. Se llamaba Angélica y curiosamente la había conocido en ese mismo edificio. Era alta, delgada, morena de cabello oscuro y muy amable. Siempre me visitaba y estaba pendiente que comiera bien. Sin embargo, para mi sorpresa y desagracia, la pista que el investigador seguía, no era por mí. En el teléfono de Titanio habían encontrado fotos de ellos dos juntos. Quería una explicación y ya no podía pedírsela a ella. Llegamos a la oficina del investigador y me llevé cierta sorpresa al ver que tenia un muro lleno de placas y medallas. Al parecer era muy bueno en su oficio.
Mi vista se volvió a un viejo sofá café a mi lado. Estaba viejo y feo, además de que parecía sacado de un restaurante ochentero que de seguro había quebrado. Me dejé caer allí y cerré los ojos, para mi sorpresa era de cuero y no de fibra de vidrio. Mientras él revisaba los papeles del caso, la puerta a mi izquierda se abrió y lo escuché saludar a una colega llamada.
-Buenas noches, Valentina.
-¿Noche difícil?
-Dos muertos.
En un primer momento no me moleste en abrir los ojos, hasta que él le preguntó como estaba la pequeña Isabella. Me senté tan rápido que pareció que me habían pinchado la espalda y me quedé con la boca abierta, al ver a la misma mujer de cuyo auto me había bajado en aquel semáforo. Después de decirle que la niña estaba bien, se acercó a la mesa a revisar los papeles del caso. Justo entonces le preguntó si él aún dormía en el viejo sofá, mirando hacia donde yo me encontraba. Podía jurar que me había sonreído.
-No es muy cómodo, pero fue lo único que esa arpía me permitió conservar cuando nos separamos. No tengo un mejor lugar para dormir.
-Buenas noches, Valentina.
-¿Noche difícil?
-Dos muertos.
En un primer momento no me moleste en abrir los ojos, hasta que él le preguntó como estaba la pequeña Isabella. Me senté tan rápido que pareció que me habían pinchado la espalda y me quedé con la boca abierta, al ver a la misma mujer de cuyo auto me había bajado en aquel semáforo. Después de decirle que la niña estaba bien, se acercó a la mesa a revisar los papeles del caso. Justo entonces le preguntó si él aún dormía en el viejo sofá, mirando hacia donde yo me encontraba. Podía jurar que me había sonreído.
-No es muy cómodo, pero fue lo único que esa arpía me permitió conservar cuando nos separamos. No tengo un mejor lugar para dormir.
Entendí entonces que aquello que había dicho en mi departamento, acerca de llamar a su esposa, porque seria una noche larga, había sido a modo de sarcasmo. Valentina miró entonces la foto de Angélica y lanzando un resoplido, giró los ojos.
- ¿De verdad tenemos que volver a hablar con esa chica, grosera, odiosa y drogadicta de la foto?-. Preguntó en tono de queja-.
Casi me llegó al suelo la mandíbula al escucharla decir eso. ¿Que acaso esta vida había sido más falsa que todas las otras que había vivido? ¿Quien era Angélica entonces en realidad? Me volví a tumbar en el sofá, cerré los ojos de nuevo y solo los escuche hablar sobre el caso.
- ¿De verdad tenemos que volver a hablar con esa chica, grosera, odiosa y drogadicta de la foto?-. Preguntó en tono de queja-.
Casi me llegó al suelo la mandíbula al escucharla decir eso. ¿Que acaso esta vida había sido más falsa que todas las otras que había vivido? ¿Quien era Angélica entonces en realidad? Me volví a tumbar en el sofá, cerré los ojos de nuevo y solo los escuche hablar sobre el caso.



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