Asesinos y Suicidas Seriales


No puedo evitar reírme de las personas a mí alrededor.  Me encanta la expresión de sus caras cuando les dices que eres un asesino serial, y se pone aún mejor cuando les dices que ellos también son asesinos seriales; ¿pero cuál es el problema? No solo somos asesinos seriales consumados, también hay suicidas seriales y eso ni siquiera sabía que podía existir; pero sí, existe y lo somos. Y antes de que me empiecen a agredir explico el porqué. Cada día los seres humanos matamos indiscriminadamente y sin una pizca de piedad, los sueños, ilusiones, esperanzas, amores. Apagamos todas estas cosas sin dar la menor importancia. Siempre me he preguntado ¿por qué un delito pierde importancia cuando no es hacia un ser vivo? Lo más irónico de eso es que el delito del que hablo es contra un ser humano, pero a nadie le importa, no hay una policía para las ilusiones, para la esperanza, para los sueños, para la fe, y, ya se lo que pensaran, que soy una completa ridícula. Pero se pone cada vez peor y entramos en la parte de los suicidas seriales. Si pensaban que los asesinos seriales de arriba eran un problema, a mí me parecen más tristes esas personas que cada mañana se levantan a trabajar dejando morir de hambre sus propios logros, sus sueños, aquello que de niños los impulsaba. Todos los días se levantan sin la menor esperanza de llegar más lejos que a la oficina, cumplir los sueños de su jefe, quien no es un suicida serial, pero si un homicida masivo de sueños. Allí están trabajando para él, con el fin de cobrar un sueldo miserable, que difícilmente les alcanza para comerse un helado.

Otro sueño muerto es pasar frente a la nevera de los postres y verlos con ilusión, y recordar cuanto tienes en la cuenta, pensar, si me alcanza, ¡pero mejor no! otro sueño que murió, y eso por decir alguno. No hablo solo de comprar cosas, claro que no, también están los que sueñan con estudiar una carrera, porque tienen la vocación en la sangre; y aparece un asesino serial y les dice, esa carrera no te dará dinero y morirás de hambre, ¡sueño asesinado! y de paso, rematado porque el suicida serial le cree y deja a un lado ese que fue su impulso.


 Es triste pero las universidades, las escuelas, los hogares están creando asesinos y suicidas seriales, que nunca serán juzgados, ni siquiera por ellos mismos. Madres y padres, no maten los sueños de sus hijos, no los conviertan en oficinistas desde niños, quizás tienen un gran Dalí, un Miguel Ángel, un Michael Jackson,  una Madonna, una Victoria Secret, un Pulitzer.  En fin, edúquense, para que sepan cómo educarlos a ellos, para no ser las víctimas de un sistema cómplices de acabar con la creatividad y grandeza de niños intelectuales.  Individuos que más tarde engrosaran y se conviertan en seres deshumanizados para dar continuidad a una sociedad cada vez peor, porque las personas ya no sueñan, solo trabajan como autómatas y pueden llamarme loca, ya me acostumbre.

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