Mis Historias

  
 Me gusta escribir, así que decidí colocar una sección para mis historias en la página. Las llamo historias porque no puedo decir que son cuentos, según las reglas de la literatura, no cumplen con las características de un cuento, pero tampoco me gusta llamarlas novelas, porque desprecio grandemente la palabra novela, de verdad la desprecio mucho. Regresando al tema principal, colocare una sección con un pequeño resumen de cada una de mis historias conforme las vaya registrando.

     Adoro escribir, pero eso ya pudieron notarlo, es como una pasión, o una droga, o mezcla de ambas quizás, no estoy segura. Empezó con maldad, Belén despertó el día que quise hacer llorar a mi hermana con un cuento, lo más irónico es que se apropió de ese cuento y lo ama con locura, sí la hice llorar y hasta me gane una lluvia de golpes en la espalda por ser tan mala, pero lo ama, en mi opinión está loca, pero allá ella; me prohibió tocarlo, ese cuento es suyo, dijo que nunca lo publicara, o al menos no lo hará hasta que yo me muera, es su decisión, a mí no me molesta. Después de esa historia Belén se instaló en mi cabeza y escribir se convirtió en un vicio, adoro hacerlo, casi tanto como amo escuchar música o reírme. Darle vida con mis manos a personajes y mundos, para después destruirlos se siente exquisito.

     Para mí es como si estuvieran vivos y sus vidas cuelgan de las puntas de mis dedos, como pequeñas marionetas que hacen mi entera voluntad doblegándose a mí, incluso si les cuesta la existencia. Adoro escribir dolor, miedo, tristeza y pánico, quisiera poder hacerlo tan bien, que cualquiera que lo lea pudiera sentirlo en su propia piel, pero supongo que es demasiado. También me gusta escribir esperanza, amor, alegría, es una interesante manera de alimentar la emoción.


   Cada historia que he escrito es sin duda un pedazo de mí; cada uno de esos personajes es como un apreciado amigo, a veces incluso me duele cortar el hilo de mis manos que lo mantiene vivo, pero el final debe llegar para todos, incluso para ellos, así debe ser, así será siempre, digo ¿Hasta cuándo piensan que voy a seguir escribiendo? no voy a escribir su vida de ancianos echados en cama mientras fenecen, ay no que pereza. No todos mis cuentos terminan en muerte, porque algunos no se extienden tanto, pero al final siempre se irán, su vida se apagara y eso no está mal. ¿Acaso no sufrimos todos el mismo destino? Su muerte es distinta a la nuestra es verdad, porque bastaría con volver a leer el libro para que cobren vida, pero incluso esa segunda vez, también se apagara en su debido momento. Ninguno de ellos está relacionado conmigo por algo más que el hecho de haberlos escrito y el amor que siento por ellos, muchas personas me buscan a mí en ellos, pero no estoy allí, sé muy bien porque lo digo.

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